“Existen terapias complementarias que mejoran la calidad de vida de los pacientes oncológicos”

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Miriam Algueró Josa, presidenta de la Asociación de Oncología Integrativa, perdió a sus padres a consecuencia del cáncer. Su experiencia personal le llevó a buscar junto a sus hermanas, alternativas a los tratamientos oncológicos y en el camino se encontraron con terapias complementarias que pueden ayudar a paliar los efectos secundarios de la quimio y radioterapia, y a controlar el estrés y la ansiedad.

Desde el Blog Juntos hemos querido conocer de cerca a esta Asociación y a su presidenta que nos ha dejado su visión particular sobre la forma de abordar el cáncer.

¿Cómo surge la idea de crear la Asociación Oncología Integrativa?

La idea de crear la Asociación Oncología Integrativa fue a raíz de una experiencia personal. En marzo de 2012 diagnosticaron a mi madre de un glioblastoma multiforme, uno de los tumores cerebrales más agresivos que existen. Al ponerle el tratamiento con corticoides, le bajó la inflamación, recuperó la lucidez y le explicamos lo que le pasaba. Le propusimos buscar alternativas que la pudieran ayudar. No las encontramos pero sí descubrimos que existen terapias complementarias que mejoran la calidad de vida de los pacientes oncológicos, pero que sin embargo los oncólogos no hablan a los pacientes de estas terapias principalmente por desconocimiento. Además, percibimos que los médicos que habían completado su formación con otras medicinas u otras terapias para mejorar la calidad de vida de sus pacientes no lo comunicaban de forma efectiva. Con este panorama, decidimos crear la asociación y mostrar cómo se pude abordar el cáncer de manera integrativa, tratando al paciente en su totalidad y no sólo como un organismo portador de un tumor. En oncología integrativa el tratamiento no es sólo cirugía, quimio y/o radioterapia, sino que incluye otras terapias como la homeopatía, la nutrición, la acupuntura y el reiki entre otros que mejoran la calidad de vida del paciente. Y, si el cáncer avanza, se procura dar al paciente la máxima calidad de vida.

En tu opinión, ¿qué papel pueden desempeñar las terapias complementarias en el desarrollo de una enfermedad como el cáncer?

Por mi experiencia con mi madre lo que puedo decir es que las terapias complementarias en los cincos meses de vida que le quedaban desde que le diagnosticaron el cáncer, le permitieron disfrutar de una calidad de vida sin apenas dolor. El tipo de tumor que ella tuvo es bastante doloroso porque produce una inflamación que genera mucho dolor de cabeza y con las terapias complementarias conseguimos que no sufriera. Cuando llegó la recta final de la enfermedad, la semana antes de fallecer, vinieron a casa las enfermeras de cuidados paliativos y nos dejaron una serie de calmantes, pero no fue necesario usarlos. Tuvo una muerte muy plácida, cogió aire, lo soltó y ya no lo volvió a coger, ni un ruido, ni un estertor, ni convulsiones, nada…, por lo tanto gracias a estas terapias vivimos una muerte muy humana y cálida.

Como explicáis en vuestra web, según un estudio realizado por la Sociedad Española de Oncología Médica entre el 60 y el 88% de los pacientes oncológicos utiliza terapias complementarias después de que se le diagnostique un cáncer, pero sólo un 40% lo comunica a su oncólogo ¿Por qué consideras que no se transmite al médico esta realidad, por qué hay ese miedo?

Hay miedo porque el cáncer es una enfermedad que en sí asusta mucho. Cuando acudes al oncólogo y te diagnostica un cáncer muchos pacientes le preguntan a su médico: “Doctor, ¿qué puedo comer?”, que  al fin y al cabo es lo más básico, lo que haces todos los días. Entonces, el médico te responde: “Coma usted lo que quiera”, sin embargo el paciente tiene dentro de sí como una especie de instinto que le dice que si está enfermo habrá cosas que no pueda comer. Del mismo modo que cuando tienes colesterol te dicen que no comas embutidos ni productos grasos o cuando eres diabético que tengas cuidado con ciertos alimentos…, pues si tienes cáncer, que es una enfermedad tan grave, lo primero que piensas es que algo tendrá que ver la alimentación. De esta manera, un paciente con cáncer empieza a buscar por su cuenta, sobre todo en internet,  encontrándose con toda una serie de opciones que les pueden ayudar a hacer que los tratamientos sean menos invasivos, con menos efectos secundarios, etc. Pero, a su vez los pacientes confían mucho en el oncólogo y esto les hace dudar de si contárselo o no por miedo a su reacción. En ocasiones, hay especialistas que van notando que sus pacientes están bien y no tienen los efectos secundarios habituales, y entonces les animan a seguir haciendo lo que ven que les sienta tan bien, pero el enfermo muchas veces no cuenta nada, por no crear discordia. Por otra parte, no hay que olvidar que un oncólogo en la sanidad pública atiende al paciente durante diez o quince minutos, de modo que entre que hace la exploración, explica los resultados de las pruebas, cómo va a ser el tratamiento y resuelve las dudas del paciente o su cuidador, queda poco tiempo para poder contar nada más. Principalmente, yo creo que estos son los dos factores que influyen en el hecho de que los pacientes no cuenten a su médico que están recurriendo a otras opciones: por miedo y por falta de tiempo.

Desde tu punto de vista, ¿qué se debería hacer para cambiar esa actitud y propiciar un cambio de mentalidad hacia las terapias complementarias?

Desde mi punto de vista lo que hace falta es formar a los médicos, hacer cursos de formación en oncología integrativa para que los oncólogos sepan que en las terapias complementarias sus pacientes encuentran un aliado que no interfiere con los tratamientos convencionales y que les mejora la calidad de vida mal sin sufrir tanto los indeseados efectos secundarios. A los oncólogos, como seres humanos que son, no les debe resultar muy agradable encontrarse en su práctica diaria con pacientes a los que los tratamientos que prescriben les causan un malestar físico intenso. Por eso, creo que haría falta esa formación para poder llegar a un modelo como el que ya se ha implantado en hospitales extranjeros de Nueva York o Huston, y en algunos hospitales privados de Alemania, Holanda e Inglaterra, donde la oncología integrativa está a la orden del día. En estos centros hospitalarios un nutricionista se pone en contacto con el paciente oncológico y le recomienda una dieta en función del estadio de la enfermedad que probablemente deberá ir variando si tiene molestias con la quimioterapia o si debe prepararse para una intervención quirúrgica. También puede apoyarse en la homeopatía para minimizar los efectos secundarios de la quimio y la radioterapia o para ayudarle a gestionar las emociones que le despierta la enfermedad, o recomendar el yoga para la meditación, es decir, que le muestran el abanico de opciones que tiene para paliar los efectos secundarios de los tratamientos y que el paciente y su familia esté mejor, porque si el paciente no sufre tanto la familia tampoco lo hace, y así se evita que ese estrés familiar interfiera en la curación del paciente.

¿Conoces la homeopatía? ¿Qué crees que puede aportar este método terapéutico al paciente oncológico?

Yo la conozco porque comencé a medicarme con homeopatía a los ocho años, de esto hace ya 30, y la he seguido utilizando toda mi vida. Cuando mi madre se puso enferma  consultamos al médico homeópata que la trataba y nos prescribió medicamentos homeopáticos para paliar la ansiedad de la familia por el golpe, y para que ella estuviera más tranquila y ayudarla a aceptar la enfermedad. Cuando ya se acercaba el momento final, volvimos a contactar con el doctor y nos dio una homeopatía para que mi madre estuviera más tranquila y que perdiera el miedo a la muerte. A ella le ayudó mucho dejar de lado ese temor y poder vivir ese momento con serenidad. Cuando falleció, también tomamos homeopatía para el duelo ya que contribuye, no a que éste desaparezca en tres semanas porque el duelo es un proceso, sino a sobrellevar mejor la situación.

¿Qué opinas del Programa Juntos, del que vosotros formáis parte, desarrollado por Laboratorios BOIRON y destinado a ayudar a las Asociaciones de Pacientes?

Me parece que el Programa Juntos es una gran iniciativa y me alegro que lo hayan puesto en marcha desde BOIRON porque da a las asociaciones una visibilidad extra que a veces cuesta tener. Las asociaciones pequeñas tienen que ver la forma de ocupar cuota de mercado en términos “marketinianos” frente a grandes asociaciones, que hacen también una fantástica labor y que llevan muchos más años funcionando. Pero es bueno que todas estas asociaciones de pacientes con enfermedades raras o crónicas, se apoyen también en la homeopatía para mejorar la calidad de vida de los pacientes y así podamos aportar un granito más de arena a lo que ofrece la medicina convencional. 

¿Consideras que las Asociaciones de Pacientes necesitan todavía más apoyo y más en un país como España donde el movimiento asociativo no está tan respaldado?

Creo que en España a diferencia de otros países como en Inglaterra o los Estados Unidos, tanto las asociaciones como las fundaciones no tienen el apoyo de la sociedad que necesitan y que merecerían recibir. En mi opinión es más un problema cultural que quizá tardaremos un par de generaciones en cambiar. Cada vez la gente se ofrece más y cada vez hay más necesidad entre la población de aportar algo que mejore la vida de todos y cada cual se suma a la causa con la que se siente más identificado, que le parece más noble. No obstante, a pesar de ello todavía queda mucho camino que recorrer para que las asociaciones tengan la visibilidad y ocupen el espacio que merecen para que la vida de todos sea mejor. 

Por último, ¿cuáles son los objetivos a corto plazo de la Asociación Oncología Integrativa?

La Asociación Oncología Integrativa tiene dos objetivos principales a corto plazo. Por un lado, seguir difundiendo la oncología integrativa en los medios de comunicación para que esta manera de abordar el cáncer llegue tanto a pacientes, ciudadanos con cáncer, y a los médicos y el personal sanitario, para que sepan que existe y en qué consiste. Además, es importante transmitir que no es una lucha contra lo convencional sino que es un apoyo, un vamos al luchar todos juntos contra la enfermedad. Y, por otro lado, tenemos previsto abrir una unidad de oncología integrativa en un hospital público del que no puedo revelar el nombre porque todavía estamos pendientes de ultimar. Se trata de un hospital público donde el departamento de oncología está muy abierto a estos temas y que quiere desarrollar una unidad de oncología integrativa. Nuestra intención con este proyecto es hacer accesible la oncología integrativa al mayor número de personas posible.

1 Comentario

  1. Lisi 23 enero 2015 Reply

    Mi madre falleció tras 2.5 años luchando con un cáncer de colon-pancreas
    Todo el tratamiento formal (quimio, radio y una iliostomia tempoal) fue acompañado por homeopatia constante y su calidad de vida fue digna. De hecho su oncólogo no acababa de creerse su aceptacion de los tratamientos

    Besos y suerte

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