Algunos recursos personales para el manejo del dolor en fibromialgia

Algunos recursos personales para el manejo del dolor en fibromialgia

En las siguientes líneas trataremos de aportar unos breves consejos para el manejo del dolor, pero… ¿a qué dolor nos referimos? Nos referimos al dolor que se produce en las extremidades superiores y en las inferiores, en el coxis, en las lumbares, en las dorsales y, por supuesto, en las cervicales.

Ese dolor que puede ser quemante, ardiente, punzante, impactante como una puñalada, vibrante, con hormigueo, agotador, etc. Ese dolor que empeora con los esfuerzos pero también con la inactividad física, que no mejora con el reposo nocturno y que suele ser peor al levantarte por la mañana o cuando termina el día, que suele agravarse con el frío del invierno o con el estrés. Sí, el estrés afecta mucho a la percepción de dolor que tienes en tu cuerpo.

Afortunadamente, el ser humano tiene una enorme capacidad de generar recursos positivos para afrontar el dolor. Nuestra forma de pensar, de sentir y de comportarnos actúa de forma decisiva en la gestión adecuada del dolor y por lo tanto en nuestra calidad de vida.

  • – En primer lugar, es esencial introducir el ejercicio físico en nuestro día a día. Realizar ejercicio físico moderado, en particular aeróbico, resulta una de las piezas fundamentales en el adecuado tratamiento de la fibromialgia. Entre ese ejercicio físico, caminar 30 minutos de 3 a 4 veces por semana con un descanso a los 15 minutos para prevenir la fatiga, constituye un medio económico, sencillo y eficaz de cuidarnos.
  • – Los ejercicios de relajación para aliviar las tensiones corporales son otro excelente aliado. Además, este punto es muy importante y está estrechamente vinculado con la gestión emocional porque una emoción (ya sea positiva o negativa) afecta de forma directa al incremento o disminución del dolor.
  • – Los talleres de relajación o de Mindfulness son una buena recomendación para aprender técnicas efectivas en este sentido, ya que te ayudaran a identificar cómo te sientes tú y a disminuir el impacto de las emociones.
  • – Igualmente, los talleres de gestión emocional te ayudaran a dar y recibir noticias buenas/malas, a saber manejarlas y a saber dejarlas pasar cuando no te afectan a ti directamente. Más aún, te ayudarán a hacer de la emoción un compañero de viaje que te ayudará a identificar señales importantes de tu organismo y a regularlas del modo más saludable. Estos talleres podrás encontrarlos en tu asociación.
  • – Finalmente, no queremos dejar de nombrar a nuestros pensamientos. Muchas veces entramos en un bucle con nuestros pensamientos que nos detiene y que incrementa las preocupaciones que tenemos y con ello el dolor que sentimos. Con ayuda de la psicología podemos reconocer, aceptar y manejar nuestros pensamientos para que puedan confluir a la vez que nuestras emociones sin producirnos demasiado perjuicio.

Sheila Blanco y Cecilia Peñacoba

Psicólogas. Universidad Rey Juan Carlos

 

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